Introducción

La innovación es el motor del progreso, pero la innovación siempre ha sido causa de una destrucción de puestos de trabajo generalizada. Si los oficios artesanos quedaron reducidos a la mínima expresión después de la revolución industrial, la nueva revolución digital ya ha destruido muchas de los puestos de trabajo del siglo XX y amenaza con destruir muchos más.

Esto es un hecho natural y no ha de ser malo en sí. Coincidiento con el abandono de unas tareas, son otras tareas, generalmente de mayor valor añadido, las que surgen y ocupan su lugar empleando con ello a la gente en el largo plazo. Así, por ejemplo, en los últimos años puede que se haya visto disminuir radicalmente el número de secretarias en las empresas, pero el número de programadores también se ha incrementado incluso en mayor proporción.

Sin embargo, estas transiciones entre nichos de empleo no son lo ágiles que pudieran parecer. Nuestra actual crisis del ladrillo es buena prueba de cuán difícil es volver a emplear al capital humano. En el corto plazo, estas transiciones pueden provocar importantes desajustes entre el mercado laboral y la fuerza de trabajo que deriven en grandes bolsas de desempleo y de disconformidad a nivel social. Y es a eso a lo que nos enfrentamos hoy en día. El huracán de innovaciones tecnológicas amenaza con dejar obsoletas numerosas de las profesiones que se desempeñan actualmente y no mucha gente se está preparando para ello.

La manera de preparase no es otra que capacitando al capital humano del país, ya bien sea desde su infancia o reciclando profesionales de otros campos.

Profesiones amenazadas

El número de profesionales dedicados al desarrollo y automatización de procesos es, ahora mismo, el más alto de toda la historia. Nunca como ahora ha sido tan barato y tan inmediato el acceso a la tecnología y al conocimiento. Esto no hace sino incrementar el impacto de la ola tecnológica que estamos viviendo.

Los resultados del impacto de esta ola no han hecho sino empezar y el principal caballo de batalla será el mercado laboral. La irrupción de nuevas aplicaciones de tecnologías ya existentes, como el coche inteligente, los electrodomésticos automatizados, la traducción automática o la revisión de casos penales automática, reconfigurará el mercado laboral destruyendo muchos trabajos actuales y creando otros.

Todo aquello que sea automatizable, tradicionalmente tareas rutinarias, será tarde o temprano automatizado. Es ese contexto, la persistencia de los puestos de trabajo asociados a dichas tareas dependerá única y exclusivamente del progresivo abaratamiento de la tecnología, estando su fin dictado en el momento en el que se produzca un equilibrio de costes entre mano de obra y costes tecnológicos. Es a partir de ese momento cuando los trabajos se habrán perdido para siempre, dejando a toda una categoría de trabajadores con pocas o ninguna expectativa de empleo salvo oportuno y previsor reciclaje profesional.

Sin embargo, el número de tareas automatizables no hará sino crecer de forma exponencial. Son ya muchas y variadas las tareas que la “inteligencia artificial” es capaz de resolver de forma más efectiva que los humanos. Recientes estudios sugieren que hasta un 47% de los puestos de trabajo identificados a día de hoy pudieran, tarde o temprano, realizarse de forma automática.

No obstante, aunque es previsible que las innovaciones generen nuevos puestos de trabajos no existentes hoy en día, no es de esperar que dichos puestos puedan compensar la destrucción de puestos de trabajo que se provocarán. Es cierto que las nuevas empresas actualmente generan numerosos puestos de trabajo a día de hoy, pero no son nada comparados con los puestos destruidos y, aun siendo significativos, han tardado años en generarse.

Un ejemplo oportuno surge del periodismo. La actual crisis que golpea al sector ha sido ocasionada por dos motivos principalmente. Por un lugar, la irrupción de internet está liquidando las ediciones impresas de los periódicos, privando a los mismos de los necesarios ingresos de las ediciones impresas. Pero también ha sido el trasvase de ingresos publicitarios desde el papel a los actores de internet, Google mediante, quien ha puesto en entredicho la viabilidad financiera de los principales editores. Bastaría comparar el número de puestos de trabajo de unos y otro(s) para ver el impacto del cambio en el mercado laboral.

Algunos ejemplos

AMAMA

Habilidades para el S. XXI

En este contexto laboral, cabe preguntarse ¿por qué es necesario aprender a programar? Nosotros ya hemos tratado de resolver esa cuestión anteriormente aquí. No obstante, queremos remarcar dos motivos que nos parecen especialmente significativos.

Por un lado, aprender a programar es aprender a pensar de una forma diferente. Más que un fin en sí mismo, es un medio que habilita o facilita una posible futura cualificación en un conjunto de habilidades que, difícilmente, podrán ser reemplazadas por las máquinas. Las habilidades y conocimientos que los niños absorben en sus primeros años de educación son fundamentales para cuantificar la capacidad futura de renovar sus conocimientos y habilidades, siendo básicamente el pensamiento crítico y la creatividad las claves para el futuro desarrollo. Si a ello le sumamos la digitalización progresiva de la sociedad llegamos a la conclusión de que uno de las mejores habilidades que se pueden tener hoy en día es la habilidad para crear sus propios recursos informáticos y tecnológicos. Es decir, no ser un mero utilizador de tecnología sino poder llegar a ser un creador de esa tecnología.

Por otro lado, y hablando de un presente inmediato, son muchas las profesiones que, tarde o temprano, incorporarán la programación a sus rutinas laborales como elementos claves del siempre buscado incremento de productividad. Además de las profesiones totalmente novedosas que habrán de crearse en un futuro inmediato, muchas de las “viejas” profesiones no tendrán más remedio que actualizarse e incorporar conocimientos informáticos avanzados –que incluyen la programación- para seguir el ritmo exigido para esos puestos. 

Horizonte 2020

Y, ¿cuáles son las profesiones del futuro? Las previsiones a 2013 indican que serán las siguientes:

Ranking Profesión
1 Analista de Datos (Big Data)
2 Consejo Terapia
3 Investigación científica
4 Ingeniero Informático
5 Veterinario
6 Ciencias del Medio Ambiente y Conservación
7 Salud
8 Gestión
9 Finanzas
10 Emprendedores

Ciertamente, es dificil predecir el futuro y ya es harto complicado saber qué está pasando hoy en día. Pero eso es exactamente lo que Ud. tiene que hacer si va a invertir en educación, comenzar una carrera profesional, asistir a la universidad o dar formación a sus hijos. El ritmo del cambio actual es, gracias a la globalización y a la profusión de tecnologías digitales, mayor de lo que nunca fue.

Muchas de estas profesiones están influidas por la era digital y aquellas que podrían parecer como ajenas a la misma no tendrán otro remedio que incorporar amplios conocimientos informáticos como método de incrementar su eficiencia y productividad.  

Alternativa 2020

Sin embargo, ¿cuál sería el escenario si alguna revolución tecnológica se impone antes de llegar 2020?

Un sólo avance, como el coche sin conductor, podría suponer una auténtica conmoción en múltiples sectores. A modo de ejemplo:

  • Industria del automóvil. Incluida una reducción del número de automóviles.
  • Industria de la salud. Reducción del número de accidentes.
  • Industria legal. Reducción del número de pleitos legales.
  • Aseguradoras. Impacto en los seguros de accidentes.
  • Infraestructuras. Reducción de atascos y de capacidad en infraestructuras.
  • Operadores de aparcamientos. Reducción de la necesidad de aparcamientos.
  • Gobiernos. Pérdidas de ingresos por multas, combustibles, impuestos.
  • Compañías petrolíferas. Reducción del consumo de combustible.
  • Industrias del entretenimiento. Potencial de instalar consumibles en coches.

Este es sólo uno de los cambios que podrían cambiar el Horizonte 2020 y no es ciencia ficción. La tecnología ya está creada.